Importación de café · Madrid
Importamos café verde de especialidad directamente desde las mejores fincas de Brasil. Calidad SCA certificada, trazabilidad completa y logística puerta a puerta.
Nosotros
Kfein64 es una empresa española especializada en la importación de café verde de especialidad desde Brasil y en consultoría de negocio para empresas que quieren operar entre los mercados brasileño y europeo.
Eso nos permite hacer algo que la mayoría de importadores no pueden: comprar directamente en finca, con acceso a lotes de temporada antes de que lleguen al mercado, y con una relación de confianza con el productor que se traduce en trazabilidad real y precio justo.
Residencia permanente en Brasil y red de contactos en las principales regiones productoras. Sin intermediarios, sin pérdida de calidad ni de margen.
Solo trabajamos con lotes con score 80 o superior en el protocolo SCA. Ficha técnica completa por lote: varietal, proceso, altitud, cosecha.
Gestionamos toda la cadena: certificado MAPA en origen, flete marítimo o aéreo, y despacho aduanero DUA en Madrid.
Servicios
Café verde de microlote desde Brasil, desde 60 kg. Cada lote incluye ficha técnica con varietal, proceso, altitud, cosecha y score SCA. Servicio de muestras disponible antes de cada pedido. Logística marítima o aérea según plazo.
Conectamos cafeterías con tostadores de café que trabajan nuestros lotes brasileños. Si buscas un origen diferencial para tu carta, te orientamos sobre qué lote encaja mejor: proceso, varietal y perfil de taza según método de preparación.
Acompañamos a empresas que quieren entrar en el mercado del café de especialidad: búsqueda de proveedores en Brasil, conexión con tostadores y distribuidores en España y Portugal, y orientación sobre normativa de importación, certificaciones y logística.
Guía completa
Historia, cultivo, procesos y perfil sensorial del café especial de Brasil.
El café llegó a Brasil en el siglo XVIII de una forma que bien podría ser el guion de una película. El oficial militar Francisco de Melo Palheta fue enviado a la Guayana Francesa con la misión oficial de mediar en un conflicto fronterizo. La misión real era más discreta: traer de vuelta semillas y esquejes de cafeto, cuyo cultivo Francia protegía celosamente. La leyenda cuenta que Palheta los obtuvo camuflados en un ramo de flores que le entregó la esposa del gobernador francés. Si la historia es exacta o no importa poco: el resultado cambió para siempre la economía de un continente.
A lo largo del siglo XIX el cultivo avanzó desde el norte hacia el sureste. São Paulo, Río de Janeiro y Minas Gerais se convirtieron en las grandes regiones productoras y el café pasó a ser el motor de la economía nacional. En 1830, Brasil ya exportaba más café que cualquier otro país del mundo y esa posición de liderazgo no la ha cedido hasta hoy.
La gran transformación llegó en las últimas décadas del siglo XX. El punto de inflexión llegó en los años noventa con la creación de la BSCA (Brazil Specialty Coffee Association) y el impulso de productores que apostaron por la calidad como diferencial. Hoy, los mejores lotes brasileños obtienen puntuaciones SCA que compiten con los orígenes africanos más codiciados.
Brasil produce café en más de 15 estados, pero el grueso del café de especialidad se concentra en el triángulo formado por Minas Gerais, São Paulo y Bahia. Minas Gerais es con diferencia la región más importante: concentra alrededor del 49% de la producción nacional y alberga las denominaciones de origen Mantiqueira de Minas, Sul de Minas y Cerrado Mineiro.
Espírito Santo (24% de la producción) concentra gran parte del conilon (robusta), aunque también produce arábicas de calidad creciente. São Paulo (9%) y Bahia (6%) completan el grupo de los grandes, mientras Paraná, Rondônia y Goiás aportan producciones más modestas pero de perfil diferenciado.
Brasil lleva siendo el mayor productor y exportador de café del mundo desde mediados del siglo XIX. El segmento de especialidad ya representa más del 15% de la producción total, con un crecimiento sostenido que supera en varios puntos al del mercado convencional.
La geografía del café brasileño es singular. A diferencia de grandes orígenes como Colombia o Etiopía, Brasil cultiva café en mesetas y cerrados de relieve suave que permiten la mecanización. Las altitudes moderadas (700-1.400 m) generan maduración lenta y uniforme, lo que se traduce en granos densos con alta concentración de azúcares naturales.
Las variedades predominantes en el segmento de especialidad son arábicas: Bourbon, Mundo Novo, Catuaí Amarelo, Catuaí Vermelho, Icatu y Topázio. En los lotes de mayor puntuación aparecen con frecuencia Geisha, Laurina y SL28. Cada varietal aporta un perfil distinto que el proceso de poscosecha acaba de definir.
Tras la cosecha, la cereza debe procesarse para extraer el grano verde. El método elegido es quizás la decisión que más influye en el perfil final de la taza. Brasil es el origen donde los tres grandes procesos se dominan con mayor maestría, y también donde han surgido algunas de las fermentaciones experimentales más interesantes de los últimos años.
La cereza entera se seca al sol 3-6 semanas. El grano fermenta dentro de la pulpa absorbiendo sus azúcares. Resultado: cuerpo pleno, dulzor pronunciado, notas de frutas maduras y chocolate.
Se retira la piel pero se conserva parte del mucílago. Según la cantidad: Yellow, Red o Black Honey. Perfil equilibrado: alta dulzura, acidez media, excelente complejidad.
Se despulpa y se elimina todo el mucílago antes del secado. Resultado más limpio y transparente: mayor acidez, protagonismo del terroir y del varietal. Menos habitual en Brasil, pero en franca expansión.
La cosecha brasileña se concentra entre abril y septiembre, con variaciones según la región y la altitud. En las zonas más elevadas, como las sierras de Minas Gerais, la maduración es más tardía y lenta, lo que favorece perfiles de mayor complejidad y score SCA más alto.
Existen tres métodos de recolección. La cosecha mecanizada es la más extendida en fincas grandes de terreno llano. El derriço manual pasa la mano por la rama recogiendo todos los frutos a la vez. Y la recolección selectiva o picking recoge solo las cerezas en su punto exacto de madurez: el método que produce los lotes de mayor puntuación y que más habla de la filosofía del productor.
El café de Brasil tiene una personalidad inmediatamente reconocible. Su rasgo más característico es el cuerpo: redondo, envolvente, con una textura casi cremosa que lo hace especialmente agradable tanto en espresso como en métodos de filtro. La acidez es generalmente moderada o baja, viva pero nunca punzante. Y su dulzor natural —inherente al grano bien cultivado y bien procesado— es quizá la virtud más celebrada por baristas y tostadores de café que trabajan con este origen.
Las notas más frecuentes en cata:
El post-gusto es largo y agradable, sin astringencias ni amargor residual cuando el tueste ha sido bien ejecutado. Los lotes de proceso natural y honey son especialmente apreciados por su intensidad aromática. Los lavados sorprenden por su limpieza y la expresión del varietal.
La gran ventaja del café brasileño es su versatilidad. Su cuerpo generoso y su acidez comedida lo hacen compatible con prácticamente cualquier método, y por eso durante décadas ha sido la columna vertebral de los blends de espresso de los grandes tostadores de café europeos.
Donde mejor se expresa el cuerpo y el dulzor. Los naturales y honey producen una crema densa y persistente. Funciona como origen único o como base de cualquier blend.
Perfil de taza más limpio que revela matices delicados. Los lavados muestran transparencia inusual. Los naturales en filtro tienen una presencia frutal y aromática muy pronunciada.
El café brasileño rinde de manera excepcional en frío. Extracción en agua fría 12-18 horas: potencia el chocolate, la vainilla y el caramelo, con prácticamente nada de amargor.
Contacto
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